Presentación de Ávidas Aves

El caminante comenzó a andar, hace unos años, por marismas y humedales cercanos y fue descubriendo la asombrosa presencia de aves que los pueblan. A pesar de no ser fotógrafo sino un simple disparador de fotos, y a pesar de no ser ornitólogo sino un dubitativo aficionado a observar pájaros, decidió hacer fotografías y escribir textos breves porque sentía la necesidad de devolver a las aves lo que de ellas recibía.
Anduvo por las Marismas de Barbate, situadas en el entorno del municipio. Se trataba de un parque natural (Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate) que recibía las aguas del río Barbate y de las aguas del océano Atlántico, una mezcla de agua dulce y salada que creaba unas condiciones muy especiales para la vida de numerosas plantas, peces, crustáceos y aves. Su localización las convertía en un lugar estratégico para numerosas aves que realizaban sus viajes migratorios entre Europa y África. Anduvo también por la antigua laguna de La Janda, que un día fue uno de los mayores humedales interiores de la Península Ibérica. Desecada en gran parte y transformada en terrenos agrícolas, las lluvias intensas todavía provocaban inundaciones temporales en buena parte de su antigua superficie y la convertían en un lugar de singular importancia para las aves migratorias por su cercanía al Estrecho de Gibraltar. Por aquellos años entró en contacto el caminante con un grupo de estudiantes y profesoras que estaban desarrollando un proyecto de investigación sobre el ibis eremita y su reintroducción en la zona. Se acostumbró a visitar uno de los cortados donde anidaban estas aves, en La Barca de Vejer de la Frontera. Completaba de esta manera el trazado de sus paseos, acumulando fotos y escribiendo textos que iban diseñando las galerías por donde transitaría su alma pajarera.
Por tanto, no encontrará el lector en esta página un tratado de ornitología, como tampoco encontrará un catálogo de fotografías. Encontrará las huellas del caminante y estampadas en ellas todo el asombro y amor que ha recibido de las aves. Quizás entonces entienda el lector que el caminante le está invitando, sencillamente, a dirigir la mirada hacia el cielo y a disfrutar con el vuelo de estas adorables criaturas aladas.
— El Caminante